La finca de Doña María Elena está en Zarcero, una región conocida sobre todo por su producción de lácteos. Pero ella decidió tomar otro camino: diversificar y empezar a cultivar café, apostando por un proyecto que con el tiempo ayudó a la familia a construir, en 2011, su propio micromolino, Monte Brisas.
Hoy, en Monte Brisas se realizan distintos procesos, pero este café en particular se procesa como lavado para lograr la taza que tienes frente a ti. A lo largo de todo este tiempo, Doña María Elena ha sido la fuerza y la guía detrás del proyecto: no solo diversificó, sino que participa activamente en el cultivo, el procesamiento y hasta en el marketing del café.
Durante los meses de mayor demanda, su hijo Luis, profesor de escuela y su esposa la apoyan, cuidando cada detalle y ayudando a que este proyecto familiar siga creciendo con dedicación y cariño.